¿Año Nuevo, Vida Nueva?

del Volumen 5, Edición 2 de MASS

¿Año Nuevo, Vida Nueva?

por Eric Helms, Ph.D.

iEstamos a principios del 2024 y muchas personas con propósitos siguen persiguiendo con éxito sus objetivos de año nuevo. En este artículo, repaso un estudio sobre qué resoluciones tienen más probabilidades de éxito y por qué. Esta información no solo puede ayudarle con sus propósitos, sino también a mejorar sus posibilidades de obtener cualquier objetivo.

Estudio a revisión: A Large-Scale Experiment on New Year’s Resolutions: Approach-Oriented Goals are More Successful than Avoidance-Oriented GoalsOscarsson et al. (2020)

Puntos clave

  1. Se trató de una encuesta a los que se propusieron objetivos para el año nuevo con un seguimiento a lo largo del año. Los participantes fueron colocados en tres grupos. Al grupo «sin apoyo» solo se le pidió que expusiera sus objetivos y calificara su éxito en tres seguimientos, al grupo «Con cierto apoyo» se le hicieron seguimientos mensuales y se le orientó sobre el apoyo social, y al grupo «con apoyo extendido» también se le orientó sobre la fijación de objetivos «SMART» que estuvieran «orientados al enfoque» frente a los «orientados a la abstención».
  2. Independientemente del grupo, los que se fijaron objetivos de enfoque (un objetivo de hacer algo) se calificaron a sí mismos como significativamente más exitosos que los que se fijaron objetivos de abstención (un objetivo de no hacer algo). Sin embargo, el grupo de «cierto apoyo» se calificó a sí mismo como significativamente más exitoso en comparación con los grupos de «sin apoyo» y «con apoyo extendido».
  3.  Recibir apoyo social con regularidad y enmarcar sus objetivos como orientados al enfoque es probable que le ayude a obtener sus objetivos. Sin embargo, si sus objetivos requieren un cambio de comportamiento duradero, como la pérdida de peso, la mejora de la salud o nuevos patrones de alimentación, el marco de objetivos SMART puede hacer más daño que bien.

El año nuevo es una época en la que millones de personas de todo el mundo se plantean propósitos, de los cuales los objetivos de salud y bienestar físico son los más comunes. Este estudio (1) se propuso determinar qué objetivos se fijan las personas, qué objetivos tienen más probabilidades de tener éxito y si proporcionar seguimiento e información sobre la determinación de objetivos, la motivación y el apoyo social aumenta la probabilidad de éxito. Los autores enviaron una serie de encuestas por correo electrónico que fueron completadas por 1,066 participantes. Se dividieron en tres grupos: 1) el grupo sin apoyo, 2) el grupo Con cierto apoyo y 3) el grupo con apoyo extendido. El grupo sin apoyo sirvió de control activo, que completó una encuesta inicial en la que se preguntaba qué propósitos se habían establecido, su creencia en las posibilidades de éxito, preguntas que evaluaban la autoeficacia, la procrastinación, la calidad de vida y los datos demográficos, y luego tuvieron seguimientos en junio y diciembre para evaluar cómo calificaban su éxito, y para reevaluar la autoeficacia, la procrastinación y la calidad de vida. El grupo de cierto apoyo completó las mismas encuestas y recibió información inicial sobre la importancia del apoyo social, orientación para obtenerlo y seguimientos mensuales para evaluar el éxito autocalificado. Por último, el grupo de apoyo extendido fue un reflejo del grupo de cierto apoyo, pero contó con correos electrónicos de orientación adicionales y recibió información sobre cómo establecer objetivos SMART (específicos, medibles, aceptados/alcanzables, realistas/relevantes y delimitados en el tiempo, por sus siglas en inglés) y se les animó a elaborar objetivos orientados a un enfoque (un objetivo para hacer algo) en lugar de orientados a la abstención (un objetivo para no hacer algo). Al evaluar el año en retrospectiva, los objetivos orientados al enfoque tuvieron una probabilidad significativamente mayor de ser calificados como exitosos que los objetivos orientados a la abstención, y las personas que se consideraron exitosas también aumentaron sus puntuaciones de autoeficacia y calidad de vida en mayor medida. Resulta interesante que el grupo de cierto apoyo se calificara a sí mismo como significativamente más exitoso que los otros dos grupos. Esto sugiere que algo de lo que hizo el grupo de apoyo extendido puede haber reducido realmente sus posibilidades de éxito. Dado que los objetivos orientados al enfoque tuvieron un impacto positivo en la consecución de los objetivos, el marco SMART puede haber tenido un impacto negativo en las calificaciones de éxito. En esta revisión discutiré los detalles de este estudio y por qué podría haber ocurrido esto. 

Propósito e hipótesis

Propósito

Este estudio pretendía determinar: 1) qué tipos de propósitos de año nuevo plantea la gente, 2) si los distintos tipos de propósitos tienen tasas de éxito diferentes, y 3) si es posible aumentar las tasas de éxito proporcionando información y estrategias para la elaboración efectiva de objetivos

Hipótesis

Sujetos de Estudio y Metodología

Sujetos

La encuesta fue completada por 1,066 residentes suecos, cuatro de los cuales no fueron incluidos en el análisis final debido a respuestas incompletas. Los participantes fueron reclutados por los medios de comunicación suecos y por las redes sociales durante la última semana de diciembre del 2016. Los únicos requisitos para participar eran tener al menos 18 años y hablar sueco con fluidez. Las características de los participantes se muestran para cada grupo y la muestra completa en la Tabla 1.  

Resumen del Estudio

Cada participante fue distribuido aleatoriamente en uno de los tres grupos: 1) el grupo sin apoyo, 2) el grupo con cierto apoyo y 3) el grupo con apoyo extendido. 

Grupo sin apoyo

El grupo sin apoyo recibió una breve información general sobre los propósitos de año nuevo, y luego se les pidió que reportaran cuáles eran sus propósitos y cuáles creían que eran sus probabilidades de éxito (de 0 a 100 %, en incrementos del 10 %). También respondieron a preguntas para determinar la autoeficacia, la procrastinación y la calidad de vida. Este grupo completó una autoevaluación el último día de enero, junio y diciembre del 2017, en la que se les pidió de nuevo que reportaran su éxito de 0 a 100 %.

Grupo con cierto apoyo

El grupo de «cierto apoyo» recibió la misma información general inicial sobre los propósitos que el grupo de «sin apoyo», y luego recibió información adicional sobre los beneficios del apoyo social para obtener sus objetivos. A este grupo también se le pidió que reportara cuáles eran sus propósitos y cuáles creían que eran sus posibilidades de éxito, antes de nombrar a una persona de apoyo para el año que les ayudara a obtener sus objetivos. Los participantes de este grupo completaron las mismas tres mediciones de autoinforme a finales de enero, junio y diciembre del 2017, pero también recibieron seguimientos mensuales al final de cada mes durante todo el 2017 (de enero a diciembre).

Grupo de apoyo extendido

El grupo de apoyo extendido recibió la misma información, instrucción, apoyo y orientación que el grupo de cierto apoyo, pero además también se les dio orientación sobre cómo establecer objetivos «SMART»: específicos, medibles, aceptados/alcanzables (dicen ambas cosas en diferentes puntos del estudio; probablemente se trate de un problema de traducción), realistas/relevantes y delimitados en el tiempo (los autores mencionan que existen otras variaciones del acrónimo, la mayoría de las cuales difieren ligeramente pero no de forma significativa, pero lo discuto más en la interpretación). Además, se les pidió que establecieran objetivos intermedios para cada resolución a lo largo del año, y que enmarcaran cada objetivo como un «enfoque» en lugar de un objetivo de “abstención» («Quiero comer más frutas y verduras y proteínas magras» en lugar de «Quiero evitar los alimentos procesados»). Al igual que a los otros grupos, al grupo de apoyo extendido se le pidió que reportara sus propósitos y cuáles creían que serían sus posibilidades de éxito. Este grupo tuvo los mismos puntos de tiempo de autoinforme que los otros dos grupos, los mismos seguimientos mensuales que el grupo de cierto apoyo, pero también recibió tres correos electrónicos de apoyo adicionales más allá de los que recibió el grupo de cierto apoyo con información sobre la obtención de objetivos, la motivación y la forma de afrontar los contratiempos a lo largo del año. La Tabla 2 resume las diferencias entre los grupos en cuanto al apoyo que recibieron.

Autoevaluaciones

Al inicio del estudio, los participantes declararon sus propósitos de año nuevo, y a continuación respondieron a las preguntas de tres escalas que tenían preguntas que evaluaban 1) la calidad de vida subjetiva, 2) la procrastinación y 3) la autoeficacia, antes de responder a las preguntas demográficas. Estas escalas se administraron también en los seguimientos. Las escalas y su consistencia interna –la relación de todas las preguntas con la métrica que se supone que evalúan– medida por el Alfa de Cronbach (un valor de 0 a 1, interpretado de forma similar a una puntuación r) se muestran en la Tabla 3.

Después de reportar sus propósitos, completar las escalas y reportar sus detalles demográficos, los participantes calificaron prospectivamente lo que creían que eran las posibilidades de éxito de sus propósitos de 0 a 100 % en incrementos de 10 %. A continuación, en cada punto de evaluación, calificaron su éxito actual del 0 % («He abandonado total y completamente mis propósitos de año nuevo») al 100 % («Estoy cumpliendo mis propósitos de año nuevo total y completamente según el plan») en incrementos del 10 %. A efectos de análisis, el éxito y el fracaso autoevaluados se dicotomizaron como puntuaciones del 70 % («Estoy, en general, cumpliendo mis propósitos de año nuevo») o superiores, y del 60 % («Estoy considerando dar una oportunidad a mis propósitos de año nuevo») o inferiores, respectivamente.

Por último, en cada seguimiento, excepto en el último, los participantes calificaron la «convicción», es decir, la creencia en sus posibilidades de éxito. Esto se calificó de forma similar a su creencia prospectiva inicial en el éxito de su objetivo, desde el 0 % («No estoy convencido en absoluto; definitivamente no tendré éxito») hasta el 100 % («Extremadamente convencido; definitivamente tendré éxito») en incrementos del 10 %. 

Hallazgos

Cuando se clasificaron y agruparon los propósitos de los participantes, los objetivos más comunes estaban relacionados con la salud (33 %), seguidos de la pérdida de peso (20 %), luego el deseo de cambiar los hábitos alimenticios (13 %), seguidos de otros numerosos objetivos de resolución, como se muestra en la Gráfica 1.

Las tasas de respuesta y las tasas de éxito de los objetivos autoinformados (de nuevo, cuando la puntuación era del 70 % o superior sobre el 100 %) de todos los participantes en cada mes del año se muestran en la Tabla 4. Los tres grupos fueron evaluados en enero, junio y diciembre, y solo los grupos de «cierto apoyo» y «apoyo extendido» fueron evaluados en los demás meses del año.

Entre la primera y la última evaluación, los que se autocalificaron como exitosos aumentaron sus puntuaciones de autoeficacia (p < 0.001, tamaño del efecto = 0.30) y calidad de vida (p < 0.001, tamaño del efecto = 0.38) en mayor medida que los participantes que se autocalificaron como no exitosos.

Al evaluar la eficacia de los diferentes tipos de objetivos, independientemente del grupo, las tasas de éxito autocalificadas (que reportan al menos un 70 % de éxito) fueron significativamente mayores para los objetivos orientados al enfoque (media = 58.9 %) en comparación con los objetivos orientados a la abstención (47.1 %, p = 0.002). El tamaño del efecto de esta diferencia (V = 0.11) se consideró pequeño utilizando la prueba no paramétrica V de Cramér, que utiliza una escala diferente a los tamaños del efecto que solemos reportar en MASS.

Las tasas de éxito autocalificadas para cada grupo se muestran en la Gráfica 2 para cada mes del año en el que se reportó (enero, junio y diciembre solo para el grupo sin apoyo).

Al evaluar las diferencias en el éxito autocalificado entre los grupos, en promedio, el grupo con cierto apoyo (media = 62.3 %, IC 95 % = 59.4-65.2 %) se calificó a sí mismo como exitoso en una tasa más alta que el grupo sin apoyo (media = 55.9 %, IC 95 % = 53.1-58.8 %, p = 0.004, tamaño del efecto = 0.22) y el grupo con apoyo extendido (media = 525 %, IC 95 % = 49.3-55.7 %, p = 0.002, tamaño del efecto = 0.34). 

Interpretación

Lo que este estudio encontró fue que, en general, a medida que avanza el año, cada vez más personas se califican a sí mismas como poco exitosas en sus propósitos de año nuevo. Sin embargo, la mayoría de los participantes siguen considerándose exitosos al final del año. El éxito autocalificado en todos los grupos comenzó en torno al ~90 % en esta muestra, y descendió a alrededor del ~55 % a finales de año. Es importante tener en cuenta que estas tasas no reflejan necesariamente la tasa media de éxito que cabría esperar en la población más amplia de individuos que se proponen objetivos de año nuevo, ya que esta tasa de éxito se ajusta a la tasa de respuesta. Mientras que ~90 % de los participantes respondieron en enero al seguimiento, durante el resto del año las tasas de respuesta fueron de ~50-70 %. Por lo tanto, la tasa de éxito autoinformada de ~55 % al final del año es ~55 % del 68.7 % de los participantes que respondieron, no ~55 % de toda la muestra que participó en el estudio (Tabla 4). No es irracional suponer que muchos de los que no respondieron no tuvieron éxito en la obtención de su objetivo y no tenían ganas de reportarlo. Además, los participantes se ofrecieron específicamente para este estudio, lo que probablemente sesgó la muestra para que estuviera más motivada y centrada en sus objetivos en relación con la población general. Incluso si solo se tiene en cuenta el grupo de «sin apoyo», es probable que este sea el caso. Es importante recordar que este grupo seguía estando compuesto por personas que se autoinscribían en la resolución de año nuevo, y era un grupo de control activo. Es decir, aunque no recibieron tanto apoyo como los otros grupos, se les pidió que expusieran sus resoluciones por escrito y que reportaran su progreso tres veces durante el año. Por lo tanto, se podría argumentar que los tres grupos recibieron diversos grados de apoyo, aunque uno de ellos fue etiquetado como «sin apoyo». De hecho, este estudio reportó tasas más altas de éxito en las resoluciones que todos los demás estudios hasta la fecha, excepto uno de Norcross y sus colegas (2), en el que a los seis meses el 69 % de los participantes se calificaron a sí mismos como exitosos, en comparación con el 67.8 % del presente estudio. Sin embargo, Norcross utilizó una escala Likert de 4 puntos para calibrar el éxito, en la que las puntuaciones de 3 y 4 se categorizaron como «exitosas», mientras que en el presente estudio se utilizó una escala de 0 a 100 % en incrementos de 10 % (11 puntos) con puntuaciones ≥ 70 % categorizadas como exitosas. Así, se podría argumentar que el listón era más alto para el éxito en el presente estudio, por lo que es posible que las tasas de éxito en este estudio sean las más altas o muy cercanas a las más altas observadas en la literatura. Desgraciadamente, las tasas de éxito de las resoluciones en el mundo real son sin duda más bajas por todas las justificaciones anteriores, y el individuo promedio ni siquiera cuenta con lo que se denominó «sin apoyo» en el presente estudio, es decir, alguien que le indique que escriba sus objetivos y que los compruebe unas cuantas veces durante el año siguiente. De hecho, una gran cantidad de datos sugiere que el simple hecho de fijar objetivos concretos aumenta la probabilidad de éxito, y que esto también puede verse reforzado en un pequeño grado por los seguimientos, incluso cuando no contienen retroalimentación (3).

También me sorprendió gratamente observar que la salud era, por mucho, el objetivo más común de los encuestados (33 %), mientras que el objetivo de perder peso –que esperaba que fuera el más común– era solo el segundo más común (20 %). Aunque no es directamente relevante para este artículo ni se basa en él, basándome en mi experiencia como entrenador y también en algunos datos publicados, centrarse en la salud más que en la pérdida de peso probablemente tenga un mayor beneficio neto para la mayoría de las personas. Como comentaré más adelante en esta interpretación, los objetivos de pérdida de peso están más a menudo orientados a la abstención (no comer X), mientras que los objetivos de salud están más frecuentemente orientados al enfoque (hacer actividad Y), lo que posiblemente (aunque indirectamente) hace que los objetivos de salud tengan más probabilidades de éxito. Además, como probablemente sepa, la industria de la pérdida de peso está llena de soluciones rápidas, dietas de choque, desinformación, charlatanes, pseudociencia y empresas e individuos depredadores. Con frecuencia, las personas que buscan perder peso se estropean debido a esto, y se recuperan con solo la culpa y la vergüenza para demostrarlo. Por otro lado, aunque la industria de la salud no es en absoluto perfecta, participar en comportamientos de salud y fitness parece tener menos potencial de daño y no genera tanta culpa y vergüenza. Por ejemplo, los participantes en un análisis transversal de 352 hombres y mujeres jóvenes que reportaron haber utilizado herramientas de seguimiento del ejercicio y la nutrición (rastreadores de alimentos, dispositivos de fitness portátiles, etc.) principalmente para controlar su peso o su forma física obtuvieron puntuaciones más altas en las escalas de alimentación desordenada y ejercicio compulsivo que los que utilizaron las herramientas para mejorar su salud o su forma física (cuyas puntuaciones fueron similares a las de los que no realizaron el seguimiento) (4). Para que quede claro, no estoy diciendo que nunca existan situaciones en las que la pérdida de peso sea un objetivo razonable. Sin embargo, hacer cosas como comer más fruta, verdura y proteínas, retomar una práctica de movimiento que le guste (evito la palabra «ejercicio» porque la gente a menudo no comparte las asociaciones positivas con la palabra que hacemos la mayoría de los entrenadores), aumentar las actividades al aire libre y mejorar el sueño y la atención plena, mejorará colectivamente su salud, pero también podría dar lugar a una pérdida de peso involuntaria que probablemente mantendrá, sin el mismo potencial de daño.

Como ya he dicho, este punto de vista tangencial se basa en parte en mi experiencia y en parte en los datos empíricos, pero el presente estudio encontró una ventaja significativa en los objetivos orientados al enfoque en comparación con los orientados a la abstención. Como se ha mencionado, los objetivos de pérdida de peso adoptan con frecuencia la técnica de evitar ciertos alimentos o la conducta de comer en exceso, mientras que los objetivos de salud suelen estar orientados a la aproximación. Como se observó en este estudio, el éxito global se produjo en el 58.9 % de los objetivos orientados al enfoque, en comparación con solo el 47.1 % de los objetivos orientados a la abstención. Dicho esto, es cierto que puede establecer objetivos de comportamiento relacionados con la pérdida de peso que estén orientados al enfoque, como elegir qué comer en comidas específicas frente a qué no comer, o realizar una actividad regular, por ejemplo.

Pasando a otros hallazgos del presente estudio, no es de extrañar que quienes se calificaron a sí mismos como exitosos en sus objetivos también aumentaran sus puntuaciones de autoeficacia y calidad de vida en mayor medida que los que se calificaron como no exitosos. Aunque no podemos saberlo con seguridad, sospecho que la dirección de la causalidad es que el éxito aumentó la autoeficacia y la calidad de vida, y no lo contrario. Dicho esto, aunque creo que esa es la dirección aguda de la causalidad en esta intervención específica, la belleza de la autoeficacia es que tiene efectos de retroalimentación; es un regalo que sigue dando. Desarrollar la autoeficacia es como una inversión en uno mismo, ya que cuantos más éxitos acumule, más construirá su autoeficacia, lo que se traducirá en más éxitos futuros. En un estudio, el aumento de la autoeficacia intercedió en la eficacia de una intervención para el cambio de comportamiento, lo que se tradujo en un aumento del tiempo dedicado a caminar (5).

Sin embargo, probablemente el hallazgo más interesante de este estudio fue que el grupo con cierto apoyo superó no solo al grupo sin apoyo, ¡sino también al grupo con apoyo extendido! No solo eso, solo observando los valores brutos, el grupo de apoyo Extendido en realidad tuvo tasas de éxito ligeramente peores (aunque no significativas) que el grupo de sin apoyo. Dado que el grupo de apoyo extendido obtuvo toda la misma orientación que el grupo de cierto apoyo, más algunas observaciones adicionales, eso significa que algo de lo que hizo el grupo de apoyo extendido fue en realidad contraproducente. En primer lugar, podemos eliminar la orientación de establecer objetivos orientados al enfoque, ya que los objetivos orientados al enfoque tenían una probabilidad significativamente mayor de éxito. Lo que queda es la orientación relacionada con el marco de objetivos SMART. En el grupo de apoyo extendido, se instruyó a los participantes para que establecieran objetivos específicos, medibles, alcanzables, realistas/relevantes y con un marco temporal. En parte, esto significaba que fijaran objetivos intermedios que pudieran medirse objetivamente a lo largo del año. Visto con cinismo, podría ser que el grupo de «cierto apoyo» fijara objetivos vagos que fueran difíciles de medir objetivamente y que no se midieran con tanta frecuencia. Por lo tanto, eran más propensos a un sesgo de positividad en el recuerdo y pudieron catalogar el año con más facilidad en comparación con el grupo de apoyo extendido que tuvo que enfrentarse a la realidad con más precisión. Aunque es posible, creo que es más probable que el marco SMART simplemente no se integre bien con los objetivos de salud, fitness y nutrición (que en conjunto representaban dos tercios de las resoluciones). Soy consciente de que esta afirmación entra en conflicto con la mayoría de los libros de texto de los entrenadores personales y con las creencias generales de la práctica moderna de establecimiento de objetivos, pero escúcheme. 

El marco original de objetivos SMART se desarrolló para los directivos en un entorno corporativo. De hecho, si alguna vez ha pensado al observar la iteración actual de SMART: «¿cuál es la diferencia entre alcanzable/aceptable y realista/relevante?», existe una justificación para ello. En el acrónimo original de SMART las letras significaban específico, medible, asignable, realista y relacionado con el tiempo. La aplicación del marco a los objetivos fuera del ámbito de la gestión laboral es una adaptación reciente. Sin duda, este marco puede adaptarse y aplicarse en otros entornos –por ejemplo, en la rehabilitación clínica (6)–, pero requiere una adaptación. Incluso en un entorno clínico en el que los objetivos SMART están relacionados con la salud, los profesionales tienen un punto final conocido hacia el que trabajan y tratan de ayudar a su paciente a obtener un resultado específico antes de que abandone sus cuidados. La adopción de nuevos patrones de alimentación, estilos de vida y cambios de comportamiento, por otro lado, es continua. Lo más parecido a un punto final en estos casos es llegar a un punto en el que el comportamiento sea automático, pero no se supone que verdaderamente finalice. Como he dicho, el cambio de comportamiento puede integrarse en el marco SMART, pero según mi experiencia como entrenador, el proceso de establecer objetivos SMART para los cambios de comportamiento no es muy intuitivo. Se presta a pronosticar tasas de pérdida de peso y ganancia de fuerza (que sencillamente no podemos predecir con exactitud, lo que puede predisponer al cliente al fracaso) y también a centrarse más en los resultados que en los procesos, lo que puede impedir la consecución de los objetivos (7). Dado que los participantes en este estudio simplemente recibieron una orientación por escrito para establecer sus propios objetivos SMART en lugar de sentarse con un entrenador, nutricionista o profesional de la salud para establecer sus objetivos SMART con todo esto en mente, no me sorprendería que acabaran preparándose para el fracaso con más frecuencia.

Siguientes Pasos

Dado que sabemos que los objetivos orientados al enfoque son mejores que los objetivos orientados a la evitación, pero no podemos saber con certeza exactamente qué aspecto de la intervención del grupo de apoyo extendido tuvo un impacto negativo, un estudio de seguimiento podría descifrar al culpable. Se necesitarían dos grupos con la misma frecuencia de apoyo y seguimiento que el grupo de cierto apoyo, pero uno recibiría orientación sobre el marco de objetivos SMART y el otro no. A continuación, necesitaría otros dos grupos con la misma frecuencia de apoyo y seguimiento que el grupo de apoyo extendido, pero uno recibiría orientación sobre el marco de objetivos SMART, y el otro no. Se aconsejaría a todos los grupos que utilizaran objetivos orientados al enfoque. Con este diseño, se podría observar si existe un efecto negativo al utilizar el marco SMART o si, por el contrario, la frecuencia de los seguimientos es demasiado alta y quizá da lugar a plazos poco realistas para obtener los objetivos o a una presión innecesaria..

Aplicaciones y Puntos de Enseñanza

El apoyo social es una ayuda importante para obtener objetivos. Empezar un nuevo hábito con un compañero o un grupo, contarle a sus amigos y a su familia sus objetivos y conseguir a alguien a quien rendir cuentas al menos de forma semirreglamentaria puede aumentar sus probabilidades de éxito. Además, los objetivos orientados al enfoque en lugar de los orientados a la abstención tienen más probabilidades de éxito. Por último, tenga cuidado al utilizar el marco de objetivos SMART para el cambio de comportamiento. Si se fija objetivos SMART para la forma física o la salud, haga que sus objetivos estén relacionados con el proceso y no con el resultado (por ejemplo, comer una fuente de proteína magra y una fruta o verdura en cada comida frente a perder 9 kilos), y garantice que tiene un plan de mantenimiento a largo plazo después de obtener su objetivo.

Referencias

  1. Oscarsson M, Carlbring P, Andersson G, Rozental A. A large-scale experiment on New Year’s resolutions: Approach-oriented goals are more successful than avoidance-oriented goals. PLoS One. 2020 Dec 9;15(12):e0234097. 
  2. Norcross JC, Mrykalo MS, Blagys MD. Auld lang syne: success predictors, change processes, and self-reported outcomes of New Year’s resolvers and nonresolvers. J Clin Psychol. 2002 Apr;58(4):397-405. 
  3. Epton T, Currie S, Armitage CJ. Unique effects of setting goals on behavior change: Systematic review and meta-analysis. J Consult Clin Psychol. 2017 Dec;85(12):1182-1198. 
  4. Plateau CR, Bone S, Lanning E, Meyer C. Monitoring eating and activity: Links with disordered eating, compulsive exercise, and general wellbeing among young adults. Int J Eat Disord. 2018 Nov;51(11):1270-1276. 
  5. Darker CD, French DP, Eves FF, Sniehotta FF. An intervention to promote walking amongst the general population based on an ‘extended’ theory of planned behaviour: a waiting list randomised controlled trial. Psychol Health. 2010 Jan;25(1):71-88. 
  6. Bovend’Eerdt TJ, Botell RE, Wade DT. Writing SMART rehabilitation goals and achieving goal attainment scaling: a practical guide. Clin Rehabil. 2009 Apr;23(4):352-61. 
  7. Fishbach A, Choi J. When thinking about goals undermines goal pursuit. Organizational Behavior and Human Decision Processes. 2012 Jul 1;118(2):99-107.

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